domingo, 20 de diciembre de 2015

Palabras de Gerardo Contreras sobre "Impulsos"

Acabo de terminar de leer "Impulsos". Me encontré con poemas de una sensibilidad que no dejan lugar a hermetismos. Los versos comparten con nosotros todo su contenido por medio de la transparencia. "No dormir a tu lado, sino instalarme como parte de tu cuerpo, ser piel con tu piel", "Deja que implore por la presencia, que pida al cielo algunos versos que dejen presente cualquier recuerdo", "Te miro y no logro que sean mis palabras oportunidad de decir aquello que siento", Por citar solamente algunos versos. Pero, los poemas, no por transparentes evaden la búsqueda, como la oportunísima estructura de "Sin mí", "Monteros", "Lluvia" o "Mujer". Su libro está (al menos para mí) lejos de la pose de escritor, del índice catedrático o del desprecio a destajo. Cuando se abre, es un libro con los brazos abiertos. Tampoco leo en "Palabras", "Silencio", "Seré justicia", "Memoria" ni en "Olvido" escupitajos de resentimiento ni aterciopelada ingenuidad ante violencias que, en tristes ocasiones, son combatidas o resistidas con más violencia, como quien intenta apagar un fuego con más fuego. En cambio, se yergue el homenaje de la trascendencia, la lucha pacífica de no resignar las banderas que mantienen la sangre caliente. "Será que de eso se trata seguir recordando" Muchas gracias por sus palabras, las leídas y las que leeré.

jueves, 12 de noviembre de 2015

CAER

C            C     
   A     A
       E
Como la lluvia.
Asoma de repente
Entre las palabras
que C
            A
                  E
                        N
antes que la tormenta
moje la tierra
y eleve el vapor
hasta tu mirada.
C
A
E
silenciosa
como la tarde,
en el olor del verde
que espera un recuerdo
que siempre llega
cuando la lluvia
C
A
E
frente a mi rostro.
A veces es necesario
C
A
E
R
para que los ojos vean
aquello que la lluvia
cubre con el agua.

lunes, 12 de octubre de 2015

Otros


Otros festejan, 
yo repudio.
Otros se visten de invasor,
yo de originario.
Otros los discriminan,
yo los respeto.
Otros ven las diferencias,
yo busco las igualdades.
Otros intentan distinguirse,
yo trato de parecerme.
Otros hablan de raza,
yo prefiero la diversidad.
Otros los desaparecieron,
yo pretendo visibilizarlos.
Otros creen en el descubrimiento,
yo, en la invasión. 





miércoles, 30 de septiembre de 2015

EL SILENCIO

El silencio de tus alas
es como la ausencia
permanente y definitiva
en el sueño
de una mañana
que huye del horror
de encontrarte lejano.
El silencio de tus alas
es como el tiempo,
lento y sosegado,
en horas de nostalgias,
de la pena del olvido
frente al vacío
que produce la tristeza.
El silencio de tus alas
es como el recuerdo
del desconsuelo de entonces
frente al espanto.

domingo, 21 de junio de 2015

Resplandor

No bajes los párpados,
aún no hemos hablado
del destino y de la vida,
de un remoto futuro,
de la historia de los días,
ni de reproches
o desdichas.
No bajes los párpados
frente a esta incertidumbre
de no ser aún quien seré,
de no saber cómo es
más allá de estos días
la vida en este mundo.
No bajes los párpados
que aún falta
recorrer caminos,
visitar antiguos amigos
y reencontrar
esa mirada
que guarda el destello
del deseo del recuerdo.
No bajes los párpados
sin dejar en mi memoria
el necesario resplandor
de tu existencia.










miércoles, 10 de junio de 2015

Al costado del camino

Cuán pequeña es
la figura de aquel niño
sentado a la acera
de una remota esperanza,
pretendiendo ser humano
frente al desolado corazón
de aquellos hombres
que ciegos de sentido
no ven más
que sus empañadas palabras
encumbradas en sus propias miserias.

Cuán pequeña es
la figura de aquel niño
sentado frente a frente
ante el tirano
que guarda en sus bolsillos
el pobre papel
que lo esclaviza
y cree que sus palabras
son proporcionales
a su abultada billetera.

Cuán pequeña es
la figura de aquel hombre
que mira a aquel pequeño
sentado solo
y en silencio
al costado del camino.

domingo, 3 de mayo de 2015

EN ESTAS TIERRAS

En estas tierras
aún amanece temprano
bajo el paraíso,
y el canto de un gallo
despierta el cacareo
y el ladrido del perro.
En estas tierras
la tarde se pierde
en la siesta,
el suave viento
desliza las ramas
de un árbol
contra la ventana,
y el carro del sodero
resuena en cada esquina
de una huella profunda.
En estas tierras
descansan mis muertos,
antepasados
de mi historia
y de la historia
de mis abuelos.
En estas tierras
mis tías tuvieron sueños,
felicidad lograda a sorbos,
amores duraderos.
En estas tierras
resurgen los recuerdos
del juego de un niño,
de la mazorca pelada
en el gallinero,
del calor aplacado
en el bombeo del agua,
y un tobogán
que aún desliza
mi memoria
hacia el pasado.

sábado, 21 de marzo de 2015

DECIAN

“El silencio es salud”
decían en los 70
y, cada tanto,
a uno que 
no se quedaba mudo
lo sumaban a la lista…
“No te metás”,
decían los vecinos
a su hijo pelilargo
y él, que no escuchó bien,
se fue en un auto verde…
“Somos derechos y humanos”
decían en la tele
que era blanco y negro,
pero por suerte
llegó el color…

lunes, 16 de febrero de 2015

CARNAVAL

Los mascaritas deambulan
empuñando la espuma
cual arma mortal.
Viejas camionetas y tractores
se visten de colores y pasean
improvisadas reinas y princesas.
Mi abuela habla
del "loco" Sábato
y de aquel circo
con un oso boxeador
y la hazaña de aquel hombre
no sé en qué carnaval.
Mis tías recuerdan
las noches de baile
y varios niños
corretean por todos lados
escapando del agua.
Aún viene a mi memoria
los anteojos blancos de espuma
mientras una carcajada
resuena en todos mis sentidos.

jueves, 18 de diciembre de 2014

IDENTIDAD

¿Quién fue antes de ser ahora?
Tal vez una búsqueda,
una lucha contenida,
un sabor amargo,
una mochila pesada.
Un silencio y un abrazo
quebrados en la noche
ante un espejo,
cargado de emociones.
¿Quién fue antes de ser ahora?
Tal vez unas cuantas palabras
contenidas en el infinito,
una lucha apasionada
de amor y libertad
que vuelve a gritar
y quiebra todo silencio
en búsqueda del equilibrio.
Mantener los pies
sobre la tierra
y recuperar la identidad
será ser ahora
quien no debió
dejar de ser antes.

martes, 16 de diciembre de 2014

Christian Leonardo Malattia . “Impulsos.”


 

Cómo ser objetiva con la presentación de este libro. Una intenta, pero es difícil separar al Christian poeta del Christian persona, profesor, amigo, compañero.

 

El que lo conoce sabe de su incansable y constante trabajo por la cultura desde hace años en su Tapiales querido y más allá. Siempre dispuesto a participar de eventos artísticos, colaborando o siendo él mismo el motor generador.

 

Y esto es destacable, es importante decirlo, porque, como en todos los ámbitos, en la literatura también pasa, siempre está el egocéntrico, el que se aparta, el que quiere mostrar lo suyo y no le importa el otro.

En Christian vemos una persona generosa que siempre está dispuesta a que se escuchen otras voces, a que todos participen, a compartir.

 

Adentrándonos en su libro “Impulsos”, al leer sus versos lo vemos a él en sus viajes, en su descubrimiento a cada paso, desde simples “piedras que guardan el paso del tiempo/ testigo de sangre derramada” hasta su querida ciudad Monteros, de Tucumán, de la que guarda  “ olores y sabores…/melancolía de algún tiempo” según sus propias palabras.

 

También le habla a otro, lo trae a la poesía, le dice que piense o escuche su decir, por ejemplo en “Silencio/ que hay poetas que hablan de tristezas/ de inquietantes soledades/ que desbordan el alma”; o en  “aprende a escuchar lo que no dicen  los labios/ a sentir lo que no expresa la piel”.

 

Es un libro que habla de búsquedas personales o colectivas cuando invita a  recordar las raíces ancestrales que “jamás olvidará la lucha/ …/ la cultura silenciada por la espada” y en el poema

“Seré justicia” reclamando y siendo firme en este recuerdo presente de los que ya no están.

 

  En los poemas de amores perdidos, anhelados hay una perseverancia en el lenguaje, una repetición, a veces, para reforzar esa ausencia, por ejemplo en “mis nostalgias / que surgen del recuerdo/ que buscan el olvido/ que intentan la distancia” o en los últimos versos de Fantasma cuando expresa “como el silencio/ como la ausencia/ como la sombra/ como el fantasma /de tenerte

 

El autor se pregunta en un poema:

…“quién leerá mis poesías/ cuando ya no quede/ nada de mí?”

 

Me atrevo a responderle: tus poesías quedarán en nosotros, hoy, por estar aquí y ser parte de “Impulsos”. Y también en todos tus lectores presentes o futuros que harán suyas estas palabras, por ponerle voz a los que no la tienen o no pueden expresar su sentir.

 


                                                  Elizabeth Molver. Dic 2014       

PRESENTACIÓN de “IIMPULSOS”, poemario de Christian Malattia, por Nora Coria.


 

Saber compartir es una virtud. Y Malattia la tiene.

Basta conocer un poco sobre su actividad cultural convocante e inclusiva y participar con él en diversos espacios literarios, para poder apreciarlo. 

Y eso mismo se manifiesta en este libro.

Los textos de “Impulsos” prueban ser el resultado de una búsqueda y certero encuentro de formas específicas para ser aplicadas a la necesidad de compartir cada concepto, sentimiento, emoción.

Andan estos poemas de Christian Malattia por los caminos del amor, del olvido, de la ausencia, del recuerdo, de la injusticia, de la infancia, de lo fantasmagórico, de las historias humanas, de la Historia...  y son muy ricos y diversos los recursos literarios que emplea el autor y las estructuras a las que apela.

El poeta juega, en ese ir y venir de emociones, con las palabras, con las estructuras, con la puntuación, los recursos...

Se manifiesta en aliteraciones, imágenes, paralelismos, preguntas retóricas, metáforas...

Se expresa desdeñando puntuaciones formales y mayúsculas que la obviedad esperaría...

Elige la estrofa, la busca y la concreta cuando la precisión lo llama, para olvidarla, desdeñarla o acaso rechazarla cuando la intensidad de lo dicho se vuelve irremediable hasta el punto final.

Pero hoy me voy a referir a lo que mencioné al inicio: la virtud del compartir, que en esta ocasión Malattia resuelve a través de “Impulsos”

 

Encuentro en el libro un yo lírico que se manifiesta en 3 voces

La voz de la introspección que convoca

La voz- fuerza que interpela 

La voz del remanso que cuenta

Hay muchos ejemplos de cada una de estas voces pero me voy a limitar a algunos.

 

En la voz de la introspección el poeta convoca a compartir un tiempo que omita la dinámica misma de lo cotidiano, de lo que surge, fluye y pasa para sumergirnos como él en la reflexión y permitirnos la duda.

Como cuando dice

“Respira profundo cuando sientas vacío”

O nos propone

“Aprende a leer lo que escribe el silencio,

a escuchar lo que no dicen los labios,

a sentir lo que no expresa la piel.”

O bien afirma

“Es el cuerpo un sin fin de preguntas,

el amor una duda constante”

 

La voz- fuerza que interpela es una voz deseosa de modificar lo que nunca debió haber sucedido, el pasado, la injusticia.

Esa voz-fuerza interpela al lector sin invocarlo directamente, y aún así lo compele a tomar partido en un mundo que debe ser modificado.

 

 

Así se manifiesta por ejemplo cuando habla de

“ ausencia de palabras que alguna vez fueron calladas,

silenciadas por el cruel puñal que aún permanece impune.”

 

Y agrega

“Es que en la ciudad la gente se oculta de ese extraño ejercicio que requiere la memoria y olvida lo que nunca debería olvidarse.”

Claramente esa voz-fuerza convoca a modificar la realidad a través del valor de la memoria.

 En otro poema dice

“Será mi voz mil voces que griten tan fuerte como el llanto inicial.”

“Quisiera ser a tiempo poeta de mil voces,

expresión del olvidado,lengua del postergado...”

 

Leyendo tal convicción es muy probable que el lector se pregunte a sí mismo cuál será su propia voz o bien qué quisiera ser él.

 

La tercera voz que encuentro en Impulsos es la voz del remanso que cuenta

El remanso se produce cuando la infancia, el vecindario, el amor, o de la belleza que vive en lo simple, emergen desde el recuerdo, desde la observación, desde la más sensible percepción en imágenes y metáforas altamente logradas.

 

Así por ejemplo cuando dice

“Hora del ocaso, repentino vaivén sin rumbo en medio del silencio.”

 

O en el los versos del poema Verano donde dice

“Es calor y cae marino el sol de febrero

y en el silencio cae un recuerdo”

 

 

Para finalizar vuelvo a agradecer al autor por haberme invitado a exteriorizar mi aprecio por este libro, por compartir la Literatura que crece en La Matanza y más aún agradezco lo placentero de la lectura de Impulsos.

Nora Coria

viernes, 29 de agosto de 2014

Transeúntes

Surgen luminosos los ojos,
una boca escupe cuerpos,
las barras blancas
se cubren de pasos
ante el rugir
de los corazones que invaden.
Un sin fin de números
desfilan sin rumbo
absortos en sus oídos,
toman café,
se entretienen en noticias
de último momento.
Abre sus pestañas,
ilumina aquella esfera
el más alto
de todos sus ojos
frente a la incertidumbre
de las miradas
que distraídas
no se dan cuenta.

No olvides

Si calla, pues,
quién entenderá
las lágrimas.
Remontará
por las venas
y regresará
del llanto
una fugaz mirada
en un desolador silencio.
Nada que decir,
detrás de una ventana,
nada que decir,
tan callada,
tan lejos,
como temblar al viento.
Voz en el silencio
con la misma resistencia
de un mundo con dolor
que en una madrugada
resiste al vacío.

viernes, 1 de agosto de 2014

Madre Tierra

Vuelca en el hoyo
toda tu siembra,
eleva tus manos,
suelta las coplas,
hojas de coca
y algo de vino.
Suelta al aire
el humo sagrado,
deja tu huella
en el paso,
alimenta
de espíritus
ancestrales
cada una
de las palabras
que soplas al viento.
Sé con tu entorno
un solo aliento,
que somos tierra
y a ella vamos.
Pide a la Pacha
volver a su entraña
que aquello que sueltes
renueve tu alma.
Sopla tus coplas
al viento
que haga rodar
tus palabras
a oídos de aquellos
que intentan violarla.