viernes, 16 de septiembre de 2011

LA RESPONSABILIDAD DE HACER MEMORIA


Era el año 1975, a la cabeza del gobierno estaba Isabel Martínez de Perón. La situación era verdaderamente crítica, no solo económicamente, como se mira todo hoy, sino que se venía instalando, desde años atrás, una fuerte lucha entre distintos sectores de la sociedad e incluso en el ceno mismo del gobierno. El ERP (Ejercito Revolucionario del Pueblo) y la AAA (Triple A o "Tres Armas"), eran parte del arsenal humano que combatía en aquellos días. En agosto había sido nombrado como ministro de educación Pedro José Arreghi, hasta entonces interventor de la Universidad de La Plata. Este había comenzado a preparar los archivos secretos con nombres de militantes estudiantiles a quienes denominaban "agitadores profesionales".En este contexto, durante el mes de agosto, los estudiantes secundarios comenzaban a luchar por el BES (Boleto Estudiantil Secundario). Fue en este mismo contexto que Claudia Falcone, Claudio De Acha, Horacio Hungaro, Daniel Racero, Francisco Muntaner, María Clara Ciochini, Pablo Díaz, Emilce Moler y Patricia Miranda empezaron a relacionarse.  A los pocos días, el 1 de septiembre de 1975, los reclamos estudiantiles se encontraban en estudio. Fue así que el día 4 del mismo mes se llevó a cabo una asamblea con representantes estudiantiles de las escuelas de La Plata en el Normal Nº 2 para organizar la movilización que se realizó al día siguiente con la concurrencia de más de 3 mil estudiantes a las puertas del Ministerio de Obras Públicas.
"Boletos a un peso" era la consigna que en pocos minutos fue callada por palos y gases de la Guardia de Infantería. Por supuesto las voces no se callaron y las asambleas continuaron su marcha. Pocos días después, el 13 de septiembre de 1975, el Boleto Estudiantil Secundario (Decreto Nº 6809) era una realidad que se festejó en las calles y plazas.
El 24 de marzo de 1976 llegó muy pronto. Ese día se produjo la ocupación militar a lo largo de todo el territorio bajo el mando de los comandantes de las Fuerzas Armadas. El 29 de ese mes, Rafael Videla, asumió como presidente de la Nación. A partir de ese momento nació una república llena de sombras y secretos, llena de miedos y pocas esperanzas, llena de todo lo que una Nación no debe tener jamás: TERROR.
La historia llegó a nosotros a través de Pablo Alejandro Díaz, uno de los sobrevivientes. Patricia Miranda, Emilce Moler y Gustavo Calotti también son sobrevivientes, pero en el caso de Patricia Miranda nunca quiso declarar sobre lo que había vivido durante su secuestro, Emilce Moler, luego de haber declarado en 1986, se ocultó por miedo durante años y Gustavo Calotti se exilió en Francia luego de ser liberado en 1980.
Durante el mes de septiembre de 1976, La Policía de la Provincia de Buenos Aires, había dispuesto un operativo de escarmiento para aquellos que habían participado en la campaña por el Boleto Estudiantil Secundario, considerado por las Fuerzas Armadas como "subversión en las escuelas".  Así se produjo este operativo de secuestro de estudiantes secundarios en la ciudad de La Plata.  Todo este grupo de adolescentes que tenían entre 14 y 18 años, fueron arrancados de sus hogares la noche del 16 de septiembre, Pablo Díaz, cinco días después.
Luego de pasar por varios Centros Clandestinos de Detención como el pozo de Arana, el pozo de Quilmes, la Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires, las Comisarías 5.ª, 8.ª y 9.ª de La Plata y 3.ª de Valentín Alsina, la mayoría de ellos se encontraron en el Pozo de Banfield en donde vivieron en carne propia, durante varios meses, las practicas de la tortura. "Era lo típico que nosotros conocemos como los campos de concentración nazi. Ahí estábamos vendados, atados, sin saber si era de día o de noche, con muy poca comida, con taparrabos, sin poder asearnos", cuenta Pablo, actualmente con 60 años encima y un gran peso por ser sobreviviente ya que asegura "trae instancias muy complejas, en determinadas oportunidades un sentimiento de culpa por el hecho de estar, una gran responsabilidad de que nadie se olvide, no solo del hecho, sino de los compañeros" y continúa "para mí el desaparecido tiene carne, uñas, tiene ojos, boca y el sobreviviente tiene que convivir con los gritos propios, con la lucha que emprendió, con los gritos de los que ya no están, con la lucha de los que ya no están". De acuerdo con las investigaciones realizadas por la CONADEP, los adolescentes habrían sido eliminados después de padecer tormentos en distintos centros. Por testimonios se dice que en el último lugar que se los vio con vida fue en el Polígono de Tiro de la Jefatura de la Provincia de Bs.As. "Las expectativas estaban puestas en una gran esperanza de que íbamos a salir todos juntos o una gran depresión por el hecho de que ninguno iba a poder salir" dice quien fue separado del grupo el 28 de diciembre de 1976 y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, agregando que "la separación fue una circunstancia muy difícil. No sé, ahí es como algo que se desgarra por dentro, como que queres abrazarlos y llevarlos". Pero la realidad lo tomo por sorpresa cuando, en las primeras visitas de la familia ya en la cárcel a fines del 78, su hermana le dice que el resto de los chicos no habían aparecido.  Recién quedó en libertad en noviembre de 1981 y teniendo más en claro la responsabilidad que tenía como protagonista (en 1983 y con la llegada de la CONADEP) generó la denuncia y comenzó a tomar estado público lo que hoy se conoce como "LA NOCHE DE LOS LAPICES".
El recuerdo de este episodio de nuestra historia, que involucró a muchos adolescentes y que hoy despierta ciertos valores, se basa en no dejar en el olvido a estos adolescentes que, después de sufrir torturas aberrantes, fueron asesinados y a los otros tantos que lucharon por el Boleto Secundario que hoy utiliza la gran mayoría de los estudiantes Secundarios de nuestro país.
No olvidar es la única forma de prolongar aquella noche que jamás debe salir del recuerdo de nuestra sociedad porque LOS LAPICES SIGUEN ESCRIBIENDO y seguirán escribiendo mientras exista alguien que con su propio puño escriba esta historia.

Este trágico hecho se recuerda en las Escuelas Argentinas y como homenaje desde 1998 se instauró como el Día de la Reafirmación de los Derechos del Estudiante Secundario, en memoria de estos y de los más de 230 estudiantes secundarios desaparecidos durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional.
 
Christian L. Malattia

* (Sobre la base de una entrevista realizada a Pablo Díaz en 1995, uno de los sobrevivientes de La Noche de Los Lápices. Publicado en 1996 por la revista "El Puente de La Cultura"; en 1997 por el diario "La Voz de Zárate"; en 1998 por el diario "Aire Puro"; en 1999 por la página creativamente.net; en 2001 por el diario "El Sur" de Chile; en 2002 por la revista "Emprender" de Entre Ríos; en 2005 por el periódico "El Cultural"; en 2009 por la revista "Voces")
* Algunos datos fueron actualizados.

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